miércoles, 16 de febrero de 2011

Momento sublime.




El arrullo del mar estremecía los sentidos, ella caminaba lentamente por la playa con su pareo blanco, dejando traslucir su esbelta figura, esperando llegara el hombre de su vida, su complemento, su otra mitad, las estrellas ya comenzaban a iluminar en la noche, ¿Por qué se demora tanto?... se preguntaba, la impaciencia la invadía, en la cabaña estaba todo preparado para disfrutar como cada fin de semana, se negaba a pensar en que algo malo le estaría pasando, sabía las peripecias que debía hacer para poder estar a su lado cada fin de semana.

Regresó a la cabaña, encendió varillas de almizcle para aromarla y crear un ambiente de paz y amor, de pronto escucha que llega tarareando una bella canción, su canción, “Nuestra Noche”, corre a su encuentro, él traía un tremendo ramo de flores, muy bellas por cierto, jugando le adorna su cabeza con las flores, ¡¡Eres la reina de la primavera!!... decía riendo mientras ella lo besaba feliz de verlo y tenerlo a su lado, tomándola por el talle, la lleva mientras giraban hacia el interior de la cabaña.

El aroma era hechizante, envolvente, los atrapaba, las flores quedaron sobre un sillón, luego cuando tuvieran tiempo las pondrían en agua.
Mientras caminaban abrazados, ella extiende su mano apagando las luces, solo iluminaban una velas encendidas de antemano, ¡¡Siempre tan sorprendente mi amor!!... Susurra él en sus oídos, y añade, recorreré todo tu cuerpo con mis besos, le quita el pareo transparente, ella era una escultura torneada por los dioses, él huele su cuello escondiéndose bajo ese cabello rojizo cual gatito mimoso, ¡¡te amo cielo, creí que hoy no vendrías y eso apenó mi corazón!!... dijo por lo bajo, él con ternura responde, ¡¡sabes que no postergo éste encuentro por nada del mundo!!... contigo me siento completo, eres el aire que respiro tesoro y come ves, ya estamos juntos, ¡¡como te deseo!!...
El momento era perfecto, el mar les acompañaba con su voz arrulladora aprobando que se amaran, solo eran ellos la playa y el mar.

Él, tal como lo prometió, con su boca anhelante de pasión recorrió su cuerpo de piel de durazno, cada parte de ese cuerpo le pertenecía, ella disfrutaba de sus besos entre gemidos y suspiros, ya sin ropas y envueltos en el perfume de almizcle, el fuego ardiente del amor y el deseo los atrapó, ella inclinándose hacia atrás, formando un arco con su cuerpo, facilitándole una penetración total, sus senos erguidos, sus pezones tensos, incitándolo a besarlos, lamerlos, succionarlos y así lo hace, luego con movimientos en suave vaivén disfrutaba del calor de esa vagina ardiente, luego los movimientos se tornaron frenéticos guiados por la fuerza de un orgasmo que como lava hirviente fue derramado dentro de ese cuerpo afiebrado de pasión, entre sollozos y gemidos el verdadero amor reinaba, coronando triunfante entre dos seres que vivían probando y disfrutando de ese elixir de los dioses. “Amor y placer”




Estrellafugaz.

1 comentario:

jorge alejos dijo...

que hermoso es amar,y poder decirle al universo en forma de verso,lo que es amar por fuera y por dentro.
stela maris me encantan tus poemas,llenos de sensualidad para un amor eterno